Que lejos quedan aquellos tiempos en los que ser Ministro era signo de distinción, valía, reconocimiento y muestra de haber alcanzado una posición destacada en la escala social.
Da pena ver hoy día, en que se ha convertido tan alta magistratura de la nación, detentada por personas de dudosa valía y menor cultura. Ejemplos como el aireado por la prensa protagonizado por nuestra inefable Bibiana Aído, por desgracia no son meras anécdotas en nuestro panorama político. Recordemos anteriormente a la Ministra Trujillo y sus ocurrencias, así como otros muchos más que seguramente todos tengamos en la memoria. Lo chocante y lamentable es que además de no representar dignamente al común de los ciudadanos también hacen un flaco favor a sus “congeneres” al ser consideradas iconos mediáticos de una mal entendida igualdad.
Mas allá del uso indebido y desconocimiento de idioma, causa sonrojo, contemplar la falta de cultura, exiguo léxico y peor dicción de ciertos ministros, que en lugar de ser los primeros servidores públicos (La palabra Ministro viene de Minister, es decir el Sirviente a Dios ó a la causa pública) su designación , como me recordaba un buen amigo mío, sacándome de mi ingenuidad, obedece y responde , no a un conocimiento o capacidad de gestión probada, sino al sostenimiento de una serie de intereses políticos creados, servicio y lealtad al jefe de Gobierno (Primer Ministro).
Claro está que, en un cargo público, la confianza es un valor del todo necesario, pero está confianza entre el designado y su designador, no puede interferir, ni poner en cuestión, la necesaria confianza de todos los ciudadanos en sus Ministros y Gobierno de la causa pública.
Esperemos que de seguir por esta vía a las expresiones populares de “vivir como un ministro´ o ´vivir mejor que un ministro´ , no se sumen otras como “Tan corto como un Ministro” ó por aquello de la igualdad de genero, “tan lerda como una Ministra” , que en esto, la “O” si puede sustituirse por la “A”.
O tal vez tendrá razón, aquel humilde maestro público, que en un altercado con el Ministro de Educación de turno quien le dijo: “ yo soy más que usted, pues, usted, apenas es un pobre 'maestro'." Le respondió:-" precisamente, señor mío, está usted en un error, mas bien es al revés, que un maestro es mucho más que un ministro, si nos atenemos al origen de los vocablos, ministro viene de minister, de minis, que es menos, y maestro viene de magíster, de master, que es más."
Litos, litos:
Confundes los curas
con los ministros.
¿Esperanza Aguirre la dejamos para otro día?