Maria Belido[1]El pasado 19 de Julio, se ha conmemorado una de las batallas mas trascendentales que haya tenido lugar en nuestra geografía. Hace 200 años que las tropas españolas bajo el mando del General Castaños, compuestas mayoritariamente por milicias apresuradamente reclutadas, campesinos y  voluntarios, derrotaron por primera vez en Europa al invencible ejército Napoleónico, comandados por el General Dupont, a las puertas de la ciudad de Bailen.

Se puede decir que la superioridad numérica de nuestro contingente (24.000 hombres frente a 21.000 franceses), ó la potencia artillera del ejercito español fue la clave del éxito, pero a decir verdad, lo verdaderamente decisorio fue el ímpetu y arrojo de los soldados españoles que, enardecidos e indignados tras la derrota sufrida día atrás en Alcolea y los saqueos, pillajes y violaciones  de Córdoba y Jaen, fueron los que tomaron desde el primer momento la iniciativa del ataque, apoyados por el valeroso pueblo de Bailen.

Si buena fue la táctica emprendida por Castaños, de dispersión, acoso y hostigamiento a las Tropas de Dupont, propia de un contingente de guerrillas, mas que de un ejercito regular organizado, mejor fue la fortuna de toparse con el grueso del ejercito imperial a la afueras de Bailen, ya que se pudo contar con el apoyo del pueblo, quien además de informar permanentemente acerca de los movimientos de los franceses, suministró permanentemente agua a las tropas españolas, aliviando el sofocante y abrasador calor estival y permitiendo refrigerar los cañones de nuestra artillería mientras que la enemiga veía mermada su capacidad por  el recalentamiento de las baterías.

La derrota infligida a los invasores, tuvo un enorme impacto en ambos bandos. Por parte del francés, supuso el repliegue y retirada desordenada de las tropas, provocó el abandono de Madrid del Rey José I Bonaparte y forzó al propio Napoleón a desplazarse a España para detener la evacuación y ponerse al frente de sus tropas en un intento por restaurar su prestigio, por vez primera mancillado, y consolidar de nuevo su dominio.

Por parte española, se desperdició la oportunidad, por lentitud en la toma de decisiones, de expulsar definitivamente de la Península al grueso de las tropas napoleónicas, pero supuso  revulsivo decisivo para la moral del pueblo y ejército español, tomando conciencia que se podía ganar la guerra y recuperar la independencia como finalmente sucedió.

Si militares como Castaños (Ascendido al finalizar la Guerra a Capitán General y nombrado senador vitalicio y tutor de la Reina Isabel II), Jose de San Martin( futuro libertador de Argentina, Chile y Perú, ascendido a Teniente Coronel por su arrojo en Bailen), Reding (general y Gobernador de Malaga), alcanzaron la gloria, es justo destacar el arrojo y valentía demostrado por el pueblo andaluz, encarnado en la figura de heroína Maria Bellido (de mote la culiancha por su amplias caderas), quien con deprecio de su vida proporcionó agua en medio del combate a los sedientos soldados, (hecho recordado en el escudo de la cuidad, con un cantaro perforado),como reseña un testigo de la batalla:

«A tan oportuno auxilio corrieron algunas heroínas mujeres que desantendidas de su sexo y de los riesgos, con barriles y cántaros andaban por medio del ejército, dando de beber a los soldados que admiraban su valor y patriotismo. Estando una de estas mujeres dando de beber a un soldado, una bala le quebró el cántaro y ella volvió con otro a seguir saciando la sed de los combatientes».