Hoy comienzan su vacaciones millones de Españoles, entre otros el que escribe, dispuestos a tomarse un respiro después todos estos meses de duro trabajo. Para muchos, tal como está el patio, pueden ser prolongadas ya que a la vuelta se avecina una riada de cierres, suspensiones de pagos y expedientes de regulación de empleo. La incertidumbre y el temor se ha apoderado de la gente que asiste atónita, día tras otro a una pléyade de noticias económicas negativas.
Si hasta hace sólo un mes el Gobierno negaba la mayor, - “Aquí no hay crisis”-decía, tildando de antipatriotas y pájaros de mal agüero a quien discrepaba de su sagaz diagnóstico, “asistimos a una desaceleración y ajuste de nuestra economía “, ahora no hay día que los indicadores económicos y las previsiones de los analistas, incluido el Gobierno, muestren que la cosa va en serio y estamos a las puertas de una recesión.
No se si será una huida hacia delante ó el ultimo deseo de los condenados, - “Total para lo que nos queda” “Que nos quiten lo bailado”- pero lo cierto es que los restaurantes siguen atiborrados, las carreteras llenas de coches y las playas a rebosar.
Visto lo visto asistiremos, como otros años, al consabido espectáculo de los cuerpos embadurnados , con Nivea, lechosos y escocidos de los primeros días al sol, veremos como la operación bikini no ha dado sus frutos contemplando monstruosas barrigas y michelines desparramándose por doquier, se reanudará la lucha por poner la sombrilla en la arena, en una hazaña similar a poner un “pica en Flandes”, nos quemaremos los pies con la arena ardiente camino de la orilla del mar, una vez allí, tendremos suerte si nos arrean un palazo las graciosas parejitas que juegan a pala ó logramos esquivar a la chavalería que “surfea” en orilla.
El hortera de playa estará en el chiringuito con su camisa a flores, gafas de sol y su mariconera, la rubias foráneas se le mostrarán otro año mas esquivas, no se comerá un rosco, teniendo que contentarse con el “producto” nacional, la música dance del pub de lleno de guiris con sus camisetas de tirantes, brazos llenos de tatuajes y rostros enrojecidos, cual vikingos furiosos, nos acompañara toda la noche en nuestro vano intento de conciliar el sueño, los mosquitos nos abrasarán y la “caló” no nos dejará pegar ojo.
Entre medias de todo este espectáculo estarán las colas y mas colas. Colas, a la salida y llegada, colas en el peaje de la autopista, colas en el restaurante, colas para comprar el periódico y el pan, colas en la gasolinera, colas para ir a visitar el sitio de tuno (Joder, ¿a quien se le ocurrió la feliz idea….) y todo ello aderezado por unas cuantas puyas y rejones veraniegos, que ya se sabe “Hay que hacer el Agosto”, especialmente ahora que van a “pintar bastos.”
O sea que como dice la canción : Vamos a la playa calienta el sol y ¡ A vivir que son dos días!.
Con la que está cayendo¡País!,

Litis, litos...
Hablas de operacion bikini y de monstruosas barrigas. Las barrigas monstruosas son las cerveceras y no las de los bikinis.