Esta vez parece que es cierto el dicho que cualquier tiempo pasado fue mejor. Cada día que pasa nos desayunamos con noticias, a cual peor, anunciando la quiebra de otro Banco, ya sea inglés, estadounidense, belga, alemán, francés, que en esto del petardazo ó gran mascletá colectiva,no existen fronteras, ó la aprobación de un nuevo plan de emergencia, o las declaraciones del político del día intentando dar tranquilidad a los mercados, con dudoso éxito por aquello de que cuando hablan mienten o cuando callan ocultan.

 

¿Estamos ante el fin de un era?. No lo se a ciencia cierta, ¿quien lo supiera? Bueno no quizás mejor no saberlo, pero es un hecho incuestionable que,  después de este periodo de bonanza y  vacas gordas vienen ya las flacas, o dicho en lenguaje castizo, ahora pintan bastos.

 

Ciertamente es preocupante lo que sucede a nuestro alrededor y las similitudes con la famosa crisis del 29 que cambió al mundo.

 

En los años previos al crack mundial se vivieron tiempos de altísima especulación bursátil e inmobiliaria, había una abundancia de dinero barato, altos dividendos y el consumo se había disparado, hasta que estalló la burbuja. El mercado  se desplomó desembocando en la Gran Depresión que asoló al mundo. Tras de si dejó un reguero de millones de desempleados y altísimas tasas de desocupación (mas del 25% en los países en donde tal circunstancia se registraba en los que no, mendrugos, andrajos y mendicidad), quiebras y ruinas de empresas por doquier, el derrumbe de las cotizaciones, la caída drástica de los PIB´S (Con descensos del 30%) y a la postre el advenimiento y fortalecimiento de los fascismos que culminaría en la gran guerra, con la antesala de la caída de la II República Española y nuestra funesta guerra civil.

 

Es cierto por aquel entonces también fallaron los mecanismos de control pero carecían de la Reserva Federal y unos Bancos Centrales fuertes, como ahora, que actuaran coordinadamente y salieran en defensa de los agente económicos, por un lado atajando el pánico garantizando depósitos, por otro inyectando liquidez en los mercados para no estrangular la actividad productiva y saneando balances mediante la compra de los activos contaminados, para aliviar los efectos de la crisis.

 

Pero ojo, es cierto que hay mas cortafuegos y diques de contención que antaño, pero ahora debido a la globalización del mercado y las tecnologías, todo el “reguero de pólvora” corre mas de prisa  con lo que el riesgo de propagarse el fuego, la explosión y rotura de la presa es mayor.

 

Por otro lado, nos enfrentamos a una especie de virus mutante de alcance y efectos desconocidos, al  que debemos combatir en un escenario en el que está presente la temida estanflación.(estancamiento de la economía con alta inflación), con lo que ello implica, buenos remedios para una cosa, malos para la otra. O lo que es lo mismo ¿De que quieres morir… anémico ó de hipertensión.?

 

Por suerte está crisis no es la primera y hay demasiado en juego. A lo largo de la historia se han vivido grandes crisis financieras, dicen los expertos que mas de 38 .Por citar algunas la del 07, del 29 la gran Depresión, o los 70 durante crisis del Petróleo, el 87/89 en Japón, el 92, el 2000, las punto.com, el 2001 y el crak bursátil tras el atentado de las Torres Gemelas…y todo ello nos ha llevado a aprender de las mismas y salir fortalecido de ellas.

 

En todo caso  por la magnitud y sintómas de la misma, parece que la cosa va para largo. La terapia a seguir habrá que administrarla con decisión y extremo cuidado, ya que ante la quiebra del sistema y perdida inmediata de los ahorros, seguro que se optará por alimentar la corrosiva e insana inflación, bajando los tipos de interés  y aumentando la deuda pública hasta niveles preocupantes, lo cual a la postre traerá como consecuencias indeseadas: Menor crecimiento económico, Menor poder adquisitivo y riqueza en manos de los ciudadanos, Mayor Endeudamiento, Mayor intervencionismo. 

 

Dispongámonos  a asistir en los próximos meses a un proceso en el que el dinero cambiará de manos rápidamente, enriqueciendo a unos pocos y empobreciendo a muchos, y en el que a la postre sino ponemos remedio y coto a los desmanes que han originado este desastre, no sólo lo pagaremos nosotros sino quienes de verdad lo pagaran serán nuestros hijos, A QUIENES LES DEJAREMOS LAS SOBRAS DEL BANQUETE  Y quienes dirán: ESTE PAIS ADEMAS DE SUCIO,ES UNA RUINA……